Miro a la chica que tengo delante y no puedo evitar soltarle
todo lo que llevo pensando años de ella.
Lo primero, que ya no es la chica que era, es una mujer
hecha y derecha. Y no puedo evitar tampoco gritarle lo estúpida que ha sido por
crecer. Lo idiota que ha sido al madurar tan deprisa.
No hago más que chillar y gritarle. Ella me mira, pero no
responde. Solo llora. Ha empezado a llorar hace un tiempo, algo que he dicho le
ha dolido. Bastante. Sabe que es verdad.
Le digo que ha sido una mala amiga, que no ha sabido
quererme. Que me ha abandonado demasiadas veces por perderse donde no debía.
Y entonces, empieza a pedir perdón, cada vez más alto y más
deprisa. Porque cree que así arreglará
las cosas, que todo se arreglará. Pero ya ha perdido demasiado. Tiempo.
Personas. A sí misma.
La veo destrozada. Hundida. Se ha rendido ante todo.

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