sábado, 4 de marzo de 2017

Y no podía ser otra

Un día, sentado en el banco de siempre. La veo pasar, a la hora de siempre, tan puntual. Con el pelo en la cara, debido al viento. Con la capucha puesta si llueve. Y esos ojos que tanto le brillan mientras observa todo a su alrededor. Ve belleza en el paisaje. Ve mucho más de lo que cualquiera vería. Y esos labios rojizos, que se curvan para formar una sonrisa por algún recuerdo, o que simplemente tararean una canción de esas que la vuelven loca. No hay día que no lleve un modelito perfecto para ella y que no lo luzca con ganas. Mírala, si parece que está en un videoclip de alguna canción, con sus pasos de modelo. Pero despreocupados y apresurados a su vez. Así es.

Y no podría ser otra más que ella. Única e inigualable. Inalcanzable.


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